miércoles, 31 de marzo de 2010

Cuchillas


Busco entrelazada, inerte soluciones ensambladas. Reitero ideas minimalistas, repetitivas, imposibilitadas. Viajes neuronales en el vacío, intereses nulos, imposibilidades presentes y futuras, injustas. Me siento desagradecida al instante, al momento actual que me deriva a la tabla de náufrago marchita. Es un alud con forma de torbellino, me impide cobrar forma y desarrollarme, mis recursos son mínimos.

Antes sobrevivía a base de química y física. Ahora, debido al atropello de objetivos fallidos apenas tengo aliento para la vida, para el sentirte liberada, para las infibraciones intrépidas, para registrarme con mis intereses. Es muy duro, es una semana entregada a las oscuridades del alma, a los fracasos del cerebro y el cuerpo, con apenas apoyo logístico, con fantasmas ahumados, con la irritante y tediosamente dolorosa imposibilidad de recorrer la parte ilusionada de mis ficciones, la lateralidad ciega que pretende hacer la vida bella y ocurrente. La necesidad de amar, de ser amada, de trabajo, de altas latitudes, de impresiones rápidas y consistentes.

Me enfrento de nuevo a un viejo enemigo que ya no quiero derribar. Espero que pase de largo; bastante daño me ha hecho ya. Lo peor de esta travesía por el desierto es que no puedo optar a la redención, a que me devuelvan las habilidades perdidas, a recuperar una vida marcada por las úlceras de la bipolaridad. Puedo olvidarme de los recuerdos vanos, pero al atacarme la crisis depresiva me alcanza la rueca envolvente de la memoria adyacente, la que me implica con mis pasados fracasos, la que me recuerda que he perdido incesantes intereses, obligaciones que ahora no puedo poner en marcha.

Se trata de la fibra y las tripas mismas de la vida: las pequeñas y grandes cosas que te hacen estar pendiente de los minutos que te faltan. Aquellas cosas que te dan funcionalidad en la vida, que te permiten levantarte por las mañanas con arrojo o al menos necesidad práctica.

Ya no soy capaz de limpiar, de llevar adelante un proyecto, de progresar en una carrera profesional, etc. Veo cómo estoy falta de aptitudes, de aquellas cosas que me movilizaban antaño y en las que albergaba esperanzas de triunfar o al menos causar mella en mi propia consciencia. Quisiera recuperarlas porque no he llegado tan lejos, no he experimentado fracasos totales precedidos de amplias miras, reales, acompañadas. He pinchado en falso una infinita multitud de veces y me he perdido oportunidades estrella pero todo ha sido muy rápido, muy pronto, con lo que a veces pienso que todavía podría degustar las mieles de llegar a mi potencial.

Y así me desenvuelvo mínimamente en un mundo virtual que es mío, que quería que fuera pequeño pero que ahora me ahoga con su dinámica centrípeta, que me insufla con los toques de una nada de magma y de espinas petrificadas en hielo. Me repliego y me asusto porque no sé cuánto tiempo lograré resistir. Sigo mi propio consejo e intento no registrar los mensajes distorsionados de mi mente. Pero hay algo que sí sé, y es que mis posibilidades de movilizarme son un porcentaje exiguo de mi potencial.

Hay muchas cosas que debería hacer a las que no puedo dedicar un ápice de esfuerzo debido al barrido generalizado de motivaciones vitales. Es un desastre, pero estoy trabajando en ello creando un espacio mío que finalmente genere de forma orgánica las soluciones para poder llevar adelante mi vida.

Mi espacio parecía funcionar pero en el último año he incorporado elementos exigentes que no tenía controlados, mi operativa ha sido deficiente, no he dado a basto, no he sabido qué hacer en las situaciones que se me presentaban, y he vuelto al espacio nulo al cubo, a un sin vivir, a los devaneos intelectuales con una fantasmagórica inopia, con un silencio inopinable.

Nadie me entiende porque es imposible expresar ni justificar estas ambivalencias, inutilidad, carencias, ruina, dolor, necesidad. Mi única salida soy yo misma, desfilar por las aguas estancadas, la oscuridad, el éxtasis furibundo del dolor, las réplicas cortantes como cuchillas, el desprecio de mi entorno, la acumulación de basura en mi cuerpo, en mi cocina.

2 Comments:

aprendo said...

yo sí te entiendo, prenda

Ssplash said...

Gracias, bonita mía. Lo sé!!

Besoss