martes, 13 de abril de 2010

Economías


Leo de forma lamentable los vaivenes de la economía que nos quieren hacer creer. Debería avanzar a las páginas culturales de libros pero aprecio la urticaria de la curiosidad. Mi forma de pensar compulsiva me obliga a terminarme el periódico de cabo a rabo de forma ordenada, lo que es ridículo y no debería casar con mi personalidad.

Hoy me he levantado con pesar en el corazón y vacío negativo en la mente debido a una combinación de factores físicos y emocionales. Inmediatamente me he dicho a mí misma que la sensación de fracaso generalizado que experimentaba no era real y que podía combatirlo con un proceso de actualización cognitiva en positivo. En ello estoy. No siempre puedo hacerlo de forma efectiva, y cada vez que lo hago lo siento como un nuevo comienzo pesado y trabajoso, pero necesario.

El secreto del éxito sería la creación de nuevos mapas mentales en los que estuvieran nuevas expectativas, paisajes, incorporaciones, insinuaciones, trueques. Ya que el entorno actual se materializa acorde a las emociones y deseos de otras personas en detrimento a menudo de lo que yo siento. Por eso tengo que decirme a mí misma que escribir y vivir este estilo de vida no es sólo una elección en la que describes tus sentimientos y las jaurías del subconsciente, sino que terminas creando esos nuevos recorridos mentales, una nueva realidad tan consciente o más que la que te rodea.

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