jueves, 29 de abril de 2010

Fijación


Hace semanas que no disfruto enteramente de la comida, que no encuentro la tensión y el tono orgánico para estimular el repicar en el teclado, con la concentración adecuada, sintiendo la caída del nervio sobre la acción, controlando el prefijo del movimiento, serpenteando la emoción para dar paso a la fijación percusionada. Ese control que hace que la experiencia resurja y se revolucione lo suficiente para hacerse eterna, en tu mente durante el tiempo otorgado por tu estado de ánimo, que no es mucho. Que no es mucho.

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