jueves, 15 de abril de 2010

Vicios


Muy a menudo sueño conque hago algo mal y se me castiga por eso. Son pesadillas circulares que me desasosiegan y me crean una sensación de desgaste terrible luego durante el día. Tal vez sea mi subconsciente reflejando mis inseguridades, la sensación que tengo de estar siempre en guardia, las dudas que acarreo como un fardo infeccioso de forma constante.

Estoy esperando a I.B. en una cafetería de gente mayor. Acabo de estar en el Corte Inglés devolviendo el iTouch que me había comprado porque a pesar de no ser un móvil utiliza un espectro fuerte de ondas electro magnéticas que me escuece las sienes tan horriblemente. Es una pena, aunque sigo con mi ubicuo Jornada, con el que me he reconciliado, aunque le pese a mis lumbares el llevarla conmigo. Quería un dispositivo ligero para poder sacarlo en el metro sin reparos ni miedo a que me roben, pero por ahora no va a poder ser. Seguro que es posible encontrar un dispositivo portátil que tenga una aplicación de texto sin que sea un móvil o incluso un aparato con wifi. Dicen que por la Feria del Libro aparecerán nuevos modelos táctiles de lectores Ebook. Me voy a ir a Hong Kong.

Tendré que investigar de nuevo sobre el tema, aunque supongo que me viene bien no gastar el dinero y comprar una dosis doble de ácido fólico para seguir siendo lista y espléndida. La verdad es que necesito suplir mis anemias químicas porque últimamente he sufrido bastante con los temas de memoria. Curiosamente soy capaz de aprenderme de memoria frases enteras que leo y releo para enterarme bien, y cuando leo algo escrito de forma muy simple y repetitiva me aburro, así que parece que necesito platos fuertes aunque me cueste digerirlos ...

Hoy durante toda la madrugada hasta las nueve de la mañana me lo he pasado corrigiendo. Pensé que lo iba a hacer fatal y he estado posponiendo el momento de hacerlo (bueno, sí sabía que tenía una fecha concreta de entrega y pensé que ayer podía haberlo hecho durante el día, pero estuve haciendo correrías y hablando con la gente en la calle de forma híperactiva ...). Total, que no lo hice del todo mal, mi cabeza después de un café con leche de soja pudo brillar con algo de esplendor y hasta pude escribir de forma literaria. Habrá sido cosa del mate.

Ha terminado siendo una sorpresa muy grande, en general dar el taller lo ha sido. Pensé que iba a fracasar estrepitosamente y me había pasado meses sintiéndome estresada, como si me hubiera metido en una ratonera. Estaba convencida de que iba a tener problemas y encontronazos personales con la gente participante en el taller, fobias, paranoias varias, y no fue así. Pero nada me quitó el nivel de ansiedad que tenía (y exhibía) cada jueves. Sin embargo me sorprendí a mí misma cada día con la calidad con la que pude pergeñar y exhibir cada sesión. Por supuesto podría haberlo hecho mucho mejor. Me sentí respetada por el profesorado participante, aunque sufrí bastante por la falta de feedback que recibía mientras daba las clases.

Parece que es difícil que me cure esta ansiedad social, aunque estoy trabajando en ello. Vivo las situaciones sociales con gran tensión y me gustaría saber relajarme. Entiendo por qué las personas creativas tiene vicios que les permiten meterse dentro de sí mismas y sentir cierta placidez. Los míos no funcionan muy bien.

2 Comments:

La Abutrí de Getafe said...

Te encontreeeeeeeee.
Con lo que a mi me gusta leerte!!.
He recuperado un poquito más de mi Paloma!!.

Besos guapa me veras por aquí seguro!.

Ssplash said...

Aquí estoy, chirripitina. Sigo en la brecha.

Besoss