
Es un caballo de acero que pulveriza el récord del movimiento frontal y sus antecedentes colaterales. Son las palabras sin apropiación que circulan libres, entroncándose con el ambiente sin ser capturadas, como las liebres salvajes con salvaconducto y croquis de salida en el cruce por las líneas enemigas.
Es el estar tensa y evacuar todas tus fuerzas en tu refugio sin darte cuenta de que en realidad las tenías que tener dispuestas para la salida. Es la antesala burlesca del pensamiento racional, de sus aranceles prensados, de la falta de oxígeno, y los tejidos de los alvéolos pulmonares calcinados.
Es la espera en un tránsito estéril que sin embargo has de cruzar en un puro funambulismo dialéctico. Es la vida en suma que te pesa y te desgasta sin poder salir y dejar tu disfraz hasta conseguir la escapatoria reflejada en el croquis de las liebres.
Llevas un lustro trazando un plan de escape, y al final te das cuenta de que el escapar no existe, tan sólo la válvula, y que seguirá siendo difícil habitar espacios ajenos, cruzarlos entre las telarañas impuestas por el forcejeo contigo misma.
Te das cuenta de que sólo podrías explicarte desde la última frase tras el despilfarro de frases ungidas en tu esfuerzos por comunicarte. No puedes aspirar a cruzar el frente enemigo, ni a comerciar con baratijas para conseguir oro. Lo que es preciso es comulgar con los sentimientos que te invaden durante el día a día, y las noches tras los días, de manera continua, al igual que las horas troqueladas se suceden y te intentan aplastar como a un organismo. Tú, que no quieres ser un trasversalismo transgénico.
Te has pasado media vida negociando parábolas ejemplares con tus antagonistas, con tus némesis antónimas. Intercambiando tus luces por sus sombras. Y al final te sitúas finalmente en el otro lado del cisma donde te encontraste siempre. Y allí no hay cabida ni tiempo que perder.
Todavía la realidad te aventaja en un 10:1, y el próximo paso es niquelar el papel, sin duda alguna, making sense. Más adelante, en sintonía será posible expresarte en diversas formas. Y terminarás sin querer pedir permiso.
Hay quien lo tiene todo claro. Pero tú aún no.

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