martes, 5 de octubre de 2010

In the mood


Hemingway viajaba para encontrar un escritorio improvisado de sudor de paredes de hotel, sonidos estridentes de bandadas de pájaros exóticos, semi-dioses mitad oníricos con sus letras incendiarias y sus intuiciones bárbaras, afiladas tras milenios de cortes en el aire, vistas desde la amplitud de los cielos donde mora el aire resucitado.

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