Una existencia literaria y pajaritas de papel por horas.
La inmediatez del impresionable, de la actividad plena (sumergida) al sopor inalterable.
No sabes gestionar de nuevo la falta de identificación con la veracidad del momento presente, la alienación que experimentas con la inexplicable salida del útero hacia la existencia crónica.
El papel/vivencia literaria siempre ha sido mi cobijo, y la falta de habilidades sociales mi destierro. No he conseguido acertar en el blanco del hueso.
No debería ser fortaleza el reflejo pálido de tu personalidad, sino la introspección expuesta, la empatía con otras personalidades/vidas ampéricas en el pulp fiction diario y sus tigres de papel.
Es una literatura de la veracidad testimonial, y tal vez más allá.
Se podría renovar constantemente con las alternantes reubicaciones, pero para ello he de realizar un esfuerzo temprano con constancia para redistribuir la información resultante y convertirla en un automatismo, en una explicación. Un estilo de vida más adelante lo seguiría para finalmente firmar cada página con un continuará de puntos suspensivos ambulantes.
No estoy trabajando lo suficiente, y en el fondo me está sofocando esta existencia virtual, esta enfermedad mental llamada vida, ese ilusionismo exasperante que me desconcierta.
Así que prosigo a mano alzada en búsqueda de los entresijos de la expiación, rebuscando en baúles polvorientos de electrones burbujeantes que se enredan y chocan mutuamente con un frenesí desesperado, violento, histéricos, eléctricos negociando subidas y bajadas imperiosas de tensión.
Las virtudes narrativas por el momento se reducen a retos de observación llevados a sus últimas consecuencias, hasta agotar las puertas entre bastidores, hasta situarte al borde del vacío que produce vértigo, provocando tu despedida teatral y su escapada de aquel escenario como una debutante inspirada y exultante que de repente se ve invadida por el miedo escénico, por el instinto de supervivencia tan bien entrenado para la huida.


0 Comments:
Post a Comment