miércoles, 24 de noviembre de 2010

Invenciones



Lo que queda es un mundo articulado como un monigote de papel de periódico. Un mundo en salazón, un mundo manido como un objeto de madera tocado y guardado muchas veces en un cajón. Un mundo más cercano.


Un mundo especial, a tu medida, algo evasivo, como un regalo que también puedes colorear y envolver en papel de fiesta en una caja de cartón grande, amplia. Un regalo de esos que se amontonan unos sobre otros, que al agitar suenan. 


Un mundo lleno de objetos, de trozos, de mirillas, de invenciones, de libros, de filigranas, de mesas de estudio y ventanas a la calle, pero sin ruido. 


Un mundo con luz, con rellanos, con madres. Un mundo que puedes llevar como un zurrón, que huele a campo y polen. Un mundo donde lo ves todo y que te deja tener un horizonte al que asomarte. 


Un abarcar lo inabarcable, como con un cubo de metal en el agua. Un mundo donde hay palabras que son cosas, que son tú. 

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