miércoles, 10 de noviembre de 2010

Márgenes fluviales


Las palabras no ventriculares se solidifican en acero fundido sin vertirse en un molde. Durante semanas sin escribir te sitúas en los márgenes de ti misma, en la paulatina sumisión a las conversaciones interiores, apenas musitadas; a la música que hace de arancel embrionario en las comisuras septentrionales. 



Las viscosas intimidades y su sempiterna aspiración a la perífrasis resuenan en una batalla librada en astuta connivencia con la belleza, la sabiduría intuitiva, legible, inmensa, reencontrada en los estuarios fluviales y recovecos circunyacentes. Es un paraíso verdadero, cuadrado pero no cuadriculado, invertido en la niebla en su imagen gemela y borrascosa. 

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