domingo, 12 de diciembre de 2010

Impresiones entre zancada y zancada



Estoy obligándome a hacer una reflexión esta noche, porque parece que durante el día no paro y no me permito escribirla. 


Intento escuchar en el silencio los rastros de ruidos, y me pregunto si me da miedo todavía la oscuridad. A estas horas de la madrugada es difícil saber quién permanece despierto. 


No he salido casi nada de casa en estos días por miedo a ser descubierta. Los pequeños saboteadores de mi mente han asomado la cabeza, pero yo me he atrincherado en este búnker con la intención de mantener muy alta la empalizada. A pesar del tiempo inactiva, no estoy segura todavía en qué consisten sus estrategias, pero las voy dando esquinazo a medida que me intentan alcanzar. 


En algún momento haremos las paces. Pero todavía no es tiempo. 

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