Me gustaría sentirme ligera, liviana. Saltar ligera, moverme liviana. Olvidarme de los objetos que se acumulan alrededor de mis costillas, que me atormentan por haberles dejado de lado con sus exigencias y sus mandatos en suspenso.
Me gustaría sentirme ligera con la ropa puesta, ligera por dentro y por fuera, para moverme con mis pies descalzos en mis vaqueros pegados a mi cuerpo pero sin aplastarme. Ligera con la cara mía, sin que me martirice su peso. Ligera con mi boca con sabor a agua fresca. Ligera entrando y saliendo, llevando ideas y más ideas entre manos.
Ligera aquí dentro respirando recovecos y viendo sus posibilidades. Ligera al soñar el futuro, sin miedo ni angustia.
Ligera y libre.
Ligera de una vez, de forma continua. Hacia adelante, ligera. Con las manos y la cabeza, y el cuerpo ligeros. sin pedir perdón ni disculpas, ligera. Respirando cientos de miles de ideas y llamadas de atención.
Ligera sin frío y sin miedo. Avistando imágenes de la realidad escondida tras las sombras.
Son ráfagas de aire fresco que no congela. Son llamadas de atención. Son fuerzas imperecederas que a veces se mantienen al margen. Son empujones, trasquilones, incendios en receptores milimétricos.
Son ciertos olores que te reciben impertérritos y te desbrozan, desbaratan, te inhalan y cierran puertas. De ellos me retiro. No sé de cuánto tiempo dispongo para enfrentarme a ellos y ganar la batalla.
Los primeros enemigos son relativamente pequeños, se recogen y asientan en sus propias sombras. Pero había decidido a movilizarme sin miedo.
Vuelvo a pensar en sentirme libre y ligera. Con el poder de respirar sabiendo que cuanto más profundo respire más podré luchar contra la tensión.
Me gustaría sentirme ligera con la ropa puesta, ligera por dentro y por fuera, para moverme con mis pies descalzos en mis vaqueros pegados a mi cuerpo pero sin aplastarme. Ligera con la cara mía, sin que me martirice su peso. Ligera con mi boca con sabor a agua fresca. Ligera entrando y saliendo, llevando ideas y más ideas entre manos.
Ligera aquí dentro respirando recovecos y viendo sus posibilidades. Ligera al soñar el futuro, sin miedo ni angustia.
Ligera y libre.
Ligera de una vez, de forma continua. Hacia adelante, ligera. Con las manos y la cabeza, y el cuerpo ligeros. sin pedir perdón ni disculpas, ligera. Respirando cientos de miles de ideas y llamadas de atención.
Ligera sin frío y sin miedo. Avistando imágenes de la realidad escondida tras las sombras.
Son ráfagas de aire fresco que no congela. Son llamadas de atención. Son fuerzas imperecederas que a veces se mantienen al margen. Son empujones, trasquilones, incendios en receptores milimétricos.
Son ciertos olores que te reciben impertérritos y te desbrozan, desbaratan, te inhalan y cierran puertas. De ellos me retiro. No sé de cuánto tiempo dispongo para enfrentarme a ellos y ganar la batalla.
Los primeros enemigos son relativamente pequeños, se recogen y asientan en sus propias sombras. Pero había decidido a movilizarme sin miedo.
Vuelvo a pensar en sentirme libre y ligera. Con el poder de respirar sabiendo que cuanto más profundo respire más podré luchar contra la tensión.


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