domingo, 17 de julio de 2011

Cosas con importancia



Bueno, allá voyyyyy


Finalmente me he puesto a trabajar a tope de nuevo en la serie, y la recompensa del trabajo bien hecho (o por lo menos HECHO) es plenamente usufructable. Aunque sé que hasta dentro de un par de semanas por lo menos no sentiré los beneficios a nivel biológico, o sea, que todavía mi cuerpo no va a sentir cómo mi mente se está reestructurando. Y con respecto a mi tañido cerebro, pues lo mismo. 


Por ahora padezco y sufro los sospechosos habituales, y los últimos estertores de la aniquilada depresión. Y trabajo con los vicios también habituales de esta situación, aunque poco a poco se convierten más bien en retazos de vicios que en vicios en plena forma. Se trata de la impaciencia, la multitarea excesiva, las malas posturas en el sillón, el frenesí, los vacíos en el palco cuando no estoy haciendo algo, algo, el enganche a las gratificaciones inmediatas, los pánicos intercalados. 


Pero no me estoy juzgando en exceso; en realidad estoy esperando a recuperarme poco a poco, y ver cómo de repente me pongo a cocinar, a fregar el suelo entre render y render, a conectar con el mundo, a tranquilizarme, a hacer cosillas pendientes. 


No lo estoy haciendo nada mal, lo que pasa es que quiero que esta vez la estrategia comenzada hace meses dé fruto de verdad, para siempre, para consolidarse, y estoy dispuesta a disfrutar día a día, momento a momento. 


No tengo miedo de dejar las cosas en suspenso esta vez, la verdad es que no. El reino que busco es un reino de este mundo, no necesito cosas extraordinarias para ser feliz. De verdad lo siento y lo pienso. Lo que pasa es que estas cosas normales, alcanzables se me han hecho un poco cuesta arriba. Pero tengo claro que mi base es sólida, y también sé el especimen de meteorito que suele derribarme. 


Este proceso ha sido el darme cuenta de lo que importa, de cuánto me importa y de cómo debe importarme. 

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