sábado, 31 de marzo de 2012

Missing you



Algunos sueños son para quedarte dormida. Otros te mantienen despierta para que durante el día puedas vivirlos intensamente, y hacer que tu vida no descanse en el fertilizante oscuro de la realidad, para que no necesites fertilizante, para que tu humus se coteje con tus entrañas y puedas aspirar a la felicidad. 


Yo sigo aquí tendida, como suspendida en un hilo narrativo de metáforas de oxígeno, que me obligan a respirar mis propios pensamientos, para que me endulce el antídoto del olvido, y no me muerda esa culebra que te impide ser tú misma, que te arroja un saco encima de la cabeza para que no veas los reflejos internos de tu propia retina. Para que no te asomes al ventanal abierto del mundo de tus sueños, de aquéllos que te rescatarían de un futuro sin salvia, sin razón, sin fluidos, sin flexiones musculares ni salidas, ni jirones ni alambradas en tu piel al escaparte hacia tu libertad. 


Te busco para madurar, para continuar, para recoger lo sembrado, para mirarte a los ojos y ver lo que has empujado hacia adelante, ver que tu mirada está en calma, tus manos vivas. 


Y te ves. Te ves a ti. A veces se te olvida tu rostro y puedes mirarte desde otro lugar, desde donde eres libre, desde donde ves a alguien a quien quieres conocer despacio, escuchar con atención, rozar con tus manos calientes, sostener el brazo mientras caminas a su lado, reírte echando la cabeza hacia atrás como haces en los días cálidos, cuando la ropa es traslúcida a la luz y los bordes de tu camisa flotan con un blanco cuajado e intenso. 


Cuando te ves así es cuando te observas y puedes cerrar los ojos al darte cuenta de que has dejado de sentir miedo, que tus temores nocturnos finalmente te han abandonado, cuando tu historia la puedes contar sin un punto final, cuando al hablar con otras personas ni siquiera tú sabes lo que vas a decir, pero te sorprendes porque dices exactamente lo que sientes y con exactitud lo que quieres sentir, con bifurcaciones, con permutaciones, y sabes que nunca va a acabar, que mientras sigas respirando tu vida será como un biplano rodando al viento, transportando sacas de telas, de folios escritos que quieren volar de tu lado y planear mientras tú rodeas las sombras de los campos, de las cordilleras, de los montes y los árboles. 


Tu futuro ya está aquí, no tienes que pedir que te explique ya nada. Entiendes lo que haces y ya no puedes frenarlo, ya sólo puedes ser genuina, beber del líquido que la melanina de tu piel remansa para darte confianza. Ya no puedes retroceder, los muros no existen pero la gravedad te sostiene. Puedes detenerte a descansar cuando quieras, y eso te ayudará a reponerte y continuar. Ahora tal vez no sepas ya lo que es el desengaño, la decepción, ni siquiera te acuerdas. 


Finalmente, todo me encaja. He fabricado a mano una caja de lápices donde tengo mis ideas, mis sueños, mis planes, donde me encuentro y desde donde salto. Y me acompañan las imágenes, las puedo elegir y las puedo traspasar, y visualizo historias indispensables, nutridas en las que soy feliz y libre. Tan feliz como he sido y seré en la eternidad.

0 Comments: