I.B. ya no existe. Me he encontrado su muda tirada en el suelo. Tal vez tenga ahora oportunidad de conocer a esta nueva persona que quiere emerger, y pueda yo ser para ella como la hierba cortada: fresca, nueva y suave.
Pero yo no quiero dejar mi historia atrás; es muy importante para mí, es completamente esencial. Yo me construyo y reconstruyo; pero no me destruyo conscientemente; para mí eso no tiene sentido. Creo firmemente en la posibilidad de acercarte cada vez más a tu potencial, incluso aquél completamente invisible, ajeno a quien crees que eres ahora. Yo no he sido madre, ni esposa de nadie; y si lo hubiera sido, ahora no sería la misma persona.
A veces me pregunto qué hubiera pasado si en ese o aquel momento preciso hubiera dado un paso ligeramente hacia la derecha, o hacia la izquierda. Todo hubiera cambiado. Pero lo que realmente me importa es superar mis limitaciones haciéndome un hueco entre ellas. Y disfrutar de mis cualidades, depurarlas en pequeñas piezas minuciosamente cinceladas, tras una ducha de confianza cristalizada en lágrimas y pasión.
Una de las cosas que me ha enseñado la vida es a no dejar pasar la oportunidad de seguir formando parte del camino de alguien cuando su cuerpo ha sido arrasado por el miedo, la emoción desbordante, el cataclismo, el histerismo. Luego he vuelto a ver a la persona, seguía llena de mí en la distancia, y las cosas le han salido bien. Podíamos haber seguido juntas. Ella me lo dijo. Siempre acarreará una tristeza por ello.
¿Estoy hablando de mí? ¿Quién me falló y no me dio esa oportunidad? En el fondo tan sólo se trata de que crean en ti, pase lo que pase, de forma incondicional. Estar allí, aunque no te dejen. Y a veces la distancia es una forma de seguir estando allí; pero las distancias cortas ...
Lo que me pasa es que tengo que superar el miedo a perderla. Yo no me voy a ninguna parte, no voy a discutir ni dar un portazo, aunque he estado tentada a hacerlo. Pero en el fondo, sólo eran reacciones rápidas y expeditivas debidas al calentamiento que la situación había generado. El hecho de marcharme es sólo la necesidad de retirarme durante un tiempo para volver a recomponer mi ánimo. No suele verse demasiado bien. Pero ¿no es bueno enfriarse un poco cuando la temperatura ha sobrepasado tus propios límites, y corazón te perforaría sus propios ventrículos ? A veces me ha dado la sensación de tener un ataque cardíaco, y me he llevado la mano al pecho con angustia y precisión. Muchas veces me han acusado de salir del terreno de juego. Perdona, no me gusta jugar sucio.
No voy a juzgar, porque eso solamente me hace perder mi preciado tiempo, y no me ayuda a crecer como persona. La única manera de que mi mente se encuentre a sí misma es permitiendo a los demás ser como son y decir lo que quieran. Cuando opino en exceso, cuando intervengo, aparte de perder una energía preciosa, me lleno la mente de ruido, de estrés, de frustración.
Hoy lo he vuelto a hacer. He estado con alguien y he dado mi opinión, he dado detalles sobre lo que la intuición me decía. Y me ha provocado estrés tener que seguir defendiendo esa línea argumental, cuando en el fondo no quería hacerlo. Me di cuenta demasiado tarde. A veces no sé qué cara me va a poner la otra persona si me callo, o si me voy.
He perdido a menudo la conexión con mi diálogo interior debido mi propio carácter exaltado. Pero tal vez mi timidez es mucho más prevalente de lo que pienso, y debería aprender a seguir este diálogo también cuando estoy con otras personas. Me gustaría hacerlo, sé que sería mejor. Ahora, sola, lo estoy descubriendo, y me enseña cosas. Por ejemplo, en este blog me ha enseñado puntuación (sonrisa).
Aprendería a ser tolerante si no tuviera que opinar todo el rato sobre las cosas. La energía mental es limitada, y hay tanto en qué gastarla. Muchas veces me duelen en el alma las decisiones de otras personas sobre su propia vida, pero ¿quién soy yo para detener su bronco destino? El destino empuja sin piedad, y nadie puede evadirse de él.
Pero debería disfrutar más de mi soledad, porque es algo que ansío, pero que luego no sé administrar demasiado bien (aunque es un reto para mí el hacerlo). Y ahí hay una tremenda contradicción. La soledad supone el gestionar bien tu tiempo, tus actividades, tus miedos, tus miradas, tus palabras, tus gestos. A veces se requiere compañía para no sentirse a una misma, o para recibir validación. Esto te hace bien a la cabeza, te distrae, impide que te centres demasiado en ti misma y te satures. Claro. Tiene todo el sentido del mundo.
La relación con otra persona es un secreto para las demás. Y a veces no se puede compartir. Ni se debe. La gente de Septiembre no quiere que esté a su lado. No entienden que yo no soy la causa de su dolor, y tampoco comprenden lo que tenemos cuando estamos juntas. Debería dejar de intentar explicárselo.


2 Comments:
Tantas veces las palabras son cansancio. Yo cuando hablo de más me siento bocazas...
Un beso
Nieves
Sí, mi querida Nieves ...
Besoss
Post a Comment