viernes, 22 de junio de 2012

Rodar



Tu padre te regaló una cámara de vídeo a los dieciséis años. Aprendiste a utilizarla y te ilusionaste con los proyectos con los que ibas a expresar tanto de ti. Luego te la quitó. 

Desde entonces pensaste que iba a volver a ocurrir otra vez. 

Ahora ya no te importa. 

2 Comments:

nieves said...

En ciertos momentos y a ciertas alturas...hay cosas que importan poco...
saludos
nieves

Ssplash said...

Querida Nieves:

El otro día me acordé de lo que pasó con mi cámara. Y ahora me queda todo claro.

Es extraño ¿no?

Hay que andar por las alturas ... ;-)

Besoss