Intento construir una explicación sobre los objetos que deambulan a mi lado, que despiertan mi curiosidad a pesar de todo el tiempo que he acompasado transformándolos, envolviéndolos, transportándolos.
Utilizo sus bordes para crear el territorio en el que habito. Me sustento en el espacio que les rodea y que me cerca. Memorizo sus ángulos y su dimensionalidad, espero en las esquinas donde a veces tengo que apartarlos hasta que les llegue el turno para un recambio.
Hago trueques entre ellos, busco intercambiar su simbología. Me prestan su permanencia, su esencia libre de enjuiciamiento; ellos no cambian, soy yo, es todo lo que se encuentra a su alrededor, lo que resurge, lo que cambia de manos por su novedad. Y aunque el tiempo les robe protagonismo, les descatalogue, yo les tengo aquí, les utilizo, les guardo un hueco, les dejo asentarse firmes en las superficies de mi casa.
A veces me sujeto a sus bordes, me apoyo en sus travesaños, y busco una seguridad que no tengo en ningún otro sitio. Mientras tanto los libros siguen amontonados, el aire de la noche siempre huele a lentitud refrescante, las líneas horizontales se suceden a las que se apoyan.
Me queda la amplitud de su espacio por recorrer.


0 Comments:
Post a Comment