Voy a continuar con la rutina, con la costumbre. Por la noche me quedaba hasta tarde y hablábamos, me enviaba mensajes, me contaba su día. Por la mañana leía lo que había escrito de madrugada, cuando yo dormía.
Ahora mis noches van a ser muy distintas. Van a ser noches donde el sueño no se concilia, donde mi imaginación va a producir de nuevo los mismos monstruos. Pero me quedaré hasta tarde, sabiendo que no hablaremos. Miraré mis mensajes, sabiendo que no habrá ninguno. Por la mañana mi primer pensamiento será hacia ella. Aunque no me quede nada.


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