El futuro con ella me parece desolador porque he perdido la esperanza ciega que tenía antes de que lo nuestro al final funcionara. Ahora sólo veo que no depende de mí; y sí, querría hacer lo máximo posible por volver, pero ahora ya no puedo dar más abasto. Este posible reencuentro no está en mi mano producirlo, y, aunque me duela, es ella y sus sentimientos lo que hará que volvamos o no. Va a depender de cómo su memoria y corazón evalúe nuestra relación, lo que he hecho ahora para recuperarla, y cómo se va a encontrar sin mí. Es justo. Yo ya he hecho todo lo posible. Tengo que aceptar la dureza de la separación definitiva hasta nuevo aviso.
Como mínimo me gustaría que dejara de tener esa visión tan negativa y apocalíptica de nosotras y nuestra relación, porque parece que no le he dado nada y que ella no ha significado nada para mí, lo que no es cierto. Además me hace sentirme muy inquieta con respecto al amor que siempre pensé que ella sentía hacia mí. ¿Cómo sería posible si no, estar (o decir) que se está muy enamorada y luego, cinco minutos más tarde, enamorarse de otra persona (o como dice M. simplemente enamoriscarse, aunque esto no lo tengo tan claro) y demostrar que ya no quieres a tu pareja, porque haces muchas cosas contrarias a lo que yo entiendo por amor? Tiene que haber una explicación, pero ahora debo estar ciega porque no la encuentro. M. dice que es la rabia, y que todo volverá a su cauce, y los sentimientos no serán tan traicioneros, que no haga ningún caso a lo que dice Septiembre porque todavía está confusa y dolida, y no ha logrado tener tiempo para pensar. M. me ha dicho que así es la vida: a veces tenemos que escuchar y sufrir cosas horribles que no nos gustan. Ella quiere que sea fuerte y que tenga confianza en que el futuro no va a ser tan desangelado como siento ahora. Yo quiero dejar de sufrir, ya son seis meses, y M. me ha hecho sentirme que es posible acabar ya con esta desesperación. Ya: ahora mismo.
Me resulta muy difícil dejar a Septiembre tranquila. Ella me lo pide a gritos (tiene razón), y sin duda es lo mejor para nosotras; pero no es fácil para mí porque me sigue contactando, y hasta ahora no ha dejado de decirme que me quiere y que no desea perderme. Al final parece que no vamos a vernos en Londres porque sospecho que va a ser demasiado doloroso, aunque, a pesar de haberle dicho ayer que no por el chasco que me llevé con ciertos comentarios, me gustaría verla, darle un abrazo, sentir que la ruptura no ha sido por teléfono, y saber cómo se siente mirándola a los ojos. Todas nuestras conversaciones por mail y teléfono han dado lugar a equívocos, y no quiero quedarme meses y meses con ellas languidenciendo. Para mí no es posible ser amigas en el futuro próximo, como ella sugiere. Yo no podría mirarla a la cara sabiendo que es el amor de mi vida y que la he perdido. Este tipo de cosas para mí tardan mucho tiempo. A veces años.
Sé que la única posibilidad de que las dos estemos mejor (especialmente ella) es el no tener ningún contacto en absoluto para que las aguas se calmen, se estabilicen, la ira y la rabia se aplaquen y desparezcan, y resurja el cariño en la forma en la que esté predeterminado. No sé por qué no puedo hacerlo. Espero que dentro de unos días no tenga que escribir esta frase de nuevo.
Lo cierto es que, tras luchar contra un tremendo sufrimiento y desesperación todo el día, al final la he llamado porque sentí que ella tenía la obligación de consolarme por lo que había dicho, y yo me sentía terriblemente desconsolada. Y por supuesto ha sido un desastre completo.
Entonces he llamado a M. y finalmente me ha tranquilizado. Hemos hablado de lo que yo sentía, y ella tiene esa manera de escucharme, pensar y argumentar que me ha hecho muchísimo bien. Y me he dado cuenta de que es porque, aparte de haber estado juntas, me conoce muy bien, me quiere con locura, y aprecia mis cualidades. Creo que necesitaba que alguien me dijera que yo he sido una buena novia, que estar conmigo es un placer, y que los problemas que teníamos aunque no se solucionaron entonces, podrían haberse resuelto dándole más tiempo, o sabiendo lo que sabemos ahora. Llevo muchos años de introspección personal, y la ruptura con Septiembre me ha ayudado también a ver lo que he hecho mal y cómo solucionarlo en el caso de tener oportunidad, cosa ahora cada vez más lejana.
M. también me ha ayudado a cambiar de tema y a hablar del futuro próximo, cuando vuelva a Londres. Me ha dado apoyo, me ha hecho reír, ilusionarme, compartir, hablar de cuando las dos estábamos viviendo allí juntas, y me ha suministrado información nueva sobre lo que está pasando en el barrio, ya que ella ha estado yendo a Londres muy a menudo, mientras que yo sólo he vuelto un par de veces o tres en los ocho años que llevo fuera. Es todo muy esperanzador. También ha intentado hacerme sentir mejor por no ver a mi familia ni poder apoyar a mi madre con mi padre y mi hermano si me voy, porque me ha hecho ver que no va a ser tan complicado ir ahí a menudo; no es tan caro. Realmente esta conversación era la que necesitaba. Y ahora me doy cuenta de que es imposible que Septiembre la hubiera tenido conmigo. Voy a intentar tener presente este hecho todo el tiempo, porque lo que necesito es un recuerdo bonito del pasado, un refuerzo del presente, y una ilusión para el futuro, especialmente a nivel personal. Y M. me ha hecho el precioso regalo de darme todas estas cosas hoy, cuando más las necesitaba, con una dosis mágica de amor cálido, delicadeza y sensibilidad.
Creo que cuando vaya a Londres la semana que viene va a ser igual. Voy a ver a mis amigos y amigas, y todo el mundo tiene recuerdos bonitos de mí, va a saber cómo hablarme para calmarme, me van a dar muchísimo cariño, y me van a recibir con los brazos abiertos en sus vidas cuando vuelva a Londres. ¿Qué más quiero? Septiembre estará ahí y probablemente no nos veamos; ahora ella no forma parte de mi futuro, no me hace sentirme bien sobre nuestro pasado, y en este momento no ha sabido portarse bien conmigo, no me quiere cerca. Justo todo lo contrario de lo que necesito en este momento, y es por eso, ahora lo entiendo, que me siento tan triste y desesperada cuando hablamos o nos comunicamos. Espero de veras que alcance ese equilibrio y libertad que tanto ansía. Sólo quiero verla feliz. Yo la presiono, la agobio, la malinterpreto, le impido pensar, encontrarse. Piensa que no la respeto y que la estoy intentando manipular y volverla loca, dañarla, cercarla, aislarla. Y aunque no es así, entiendo que lo sienta. No me extraña que me rechace de esta manera tan violenta.
Y ha sido tan positivo hablar con M. porque supongo que lo que más me duele de esta situación es que Septiembre me hace sentir (aunque no sea su intención) anulada ya que no acepta ninguna de los generosos ofrecimientos que le hago para continuar la relación (para salvarla de un pasado frustrado y un inexistente futuro), y me transmite que la vida que he compartido con ella ha sido gris y aciaga, cuando no es verdad. Aunque sólo se refiera a las tensiones finales, yo creo que el motivo de que hubiera había tonalidades grises es porque no se pudieron afrontar los problemas, y eso es exactamente lo que yo quería hacer cuando le pedí que nos tomáramos un tiempo para tranquilizarnos y pensar en la manera en que debíamos solucionar las cosas. Pero ella no quiso saber nada. Simplemente se sintió muy herida de que siquiera mencionara que teníamos problemas, cuando ahora ve este momento como "gris", plagado de ellos. Es muy extraño para mí que la rabia haya tenido más efecto que el amor en un momento en el que no debería haber sido así. Esa es la diferencia entre una relación madura y otra que no lo es. Todo el mundo pasa por baches, y en una relación estable y duradera éstos se superan trabajando en ellos, comunicándose. No simplemente enfadándose y no queriendo saber nada de nada. Si fuese así, no habría relaciones de largo recorrido. No me extraña que tantas parejas acaben antes de los tres años. Así que estos son los sentimientos para los que necesito un antídoto. Y M. lo ha sido.
Sufrir por algo es muy extraño. Hay veces que para salir adelante hay que destripar los motivos.


2 Comments:
Cuando el agua está estancada si se mueve se enturbia, de lo contrarío, se aclara...
Un abrazo
Nieves
Gracias, muy bonito Nieves. Dejaré que fluya y se limpie sola en un suave movimiento hacia adelante.
Besoss
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