Me remanso y sueño. Veo esas cartas de baraja con elefantitos rojos en el dorso, y las admiro por formar torres inconcebibles. Veo inicios conseguidos. Veo ansias restablecidas. Veo separaciones y nuevos comienzos, atrevimientos y consecuencias, enmiendas y renovaciones. Me encuentro a mí misma a dos palmos de distancia, pero en imagen espejo, y sé que constantemente me encuentro en una lucha denodada por trasladarme al otro lado.
Este invierno va a ser fecundo y transparente. Parece como si se me va a permitir finalmente salir del vientre de la ballena y explorar el mundo. Es un mundo donde las expectativas han dado paso a las posibilidades. Poco a poco se araña el granito.
No sé por qué es tan difícil el creer y crear. A veces todo me parece sencillo, y otras un sueño al vuelo difícil de alcanzar, aunque planee raso. Es como perseguir una palomita de papel que tú misma has creado.


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