sábado, 8 de diciembre de 2012

Yo les compro los libros


Yo les compro los libros a quienes sacan las librerías a la calle para oxigenarse, a quienes no se cansan de haches intercaladas con la lluvia de la calle. A los verduleros de versos y a las espiritistas de la narrativa. A quienes saben que los libros se escriben también en jirones de papel, en amontonamientos de serpentinas, y en los fajos apretados del borde exhausto de los calendarios con todas las hojas arrancadas. 

Los compro al hombre tuerto que los vende en su puesto trasnochado de la feria del libro a la 1 de la madrugada. Cuando él recuerda los títulos que todavía no ha vendido y se chupa el dedo para recorrerlo por los lomos de los libros de ocasión (ya que su memoria es táctil), su ojo de cristal está pendiente de los ladrones de libros (todos estudiantes). 

A la anciana y anciano que cerca del metro de La Latina hacen un top manta improvisado cuidándose mutuamente, con el miedo atávico de la guardia civil todavía calado en sus huesos. El hombre es menudo, y por el privilegio de la edad no tiene reparo en decir las cosas sin decoro. Y ella, la ancianísima camarada republicana, me coge de la mano con la suya, finísima, pálida y arrugada, para contarme que todavía oye enemigos en el hueco de las escaleras, y en el eco de su buhardilla parapetada con cartones para despistar al frío viento y que se marche con su música siniestra a otra parte. 

La madrugada es hora de vender libros. 

4 Comments:

Nano said...

¡Hala, qué bonito! Congratulations.

Ssplash said...

Gracias, Nano :-)

¿... Y tú? ¿A quién se los compras?

Besoss

Nano said...

Bueno, el último (G. Durrel, El jardín de los dioses) en la tienda de usados del barrio. Atiende una chica rubia sonriente y bastante amable, pero claro, no voy allí por eso, o eso creo :-D

Ssplash said...

:-) Ya me contarás qué tal el libro!
No lo conozco.

Besoss