En este año que acaba de empezar parece que la muerte se ha fortalecido. Me llegan noticias de demasiada gente, amistades, personas jóvenes y mayores que no pueden resistir el ímpetu de su gélida adormidera, los espinos de su espíritu victorioso ante nuestro dolor. Tengo que prepararme.
Pero prepararse a ver la muerte no es del todo posible. Para mí no ha sido nada de lo que imaginaba, ni aquello que tanto temía. No es la ausencia: es la presencia. No es la tristeza: es el cáliz de las emociones más profundas. No es la huida: es la solidaridad, el acercamiento, el recoger la mano querida en la calidez de la tuya. No es la soledad: es el silencio que te habla.
Aunque las lágrimas canten y parezcan zafiros, sabes que la muerte no podrá nunca arrebatártelas.


0 Comments:
Post a Comment