Donde brillan las azaleas y se atemoriza el respiro del estío, ¿cuántas brisas se han perdido detrás de la línea metódica del arco iris?
El futuro se reviste de injustas despoblaciones. De forma repetida intenta retrotraerse al filo del pretérito, pero se anuncian refulgencias, imponderables que evitan las sorpresas, las presunciones, las rebeldías.
El retiro levanta la veda porque falta la voluntad de repicarse, de volar entre gigantes, de recorrer los desiertos blancos de la conciencia. El frescor imposible se atenúa.
Continúa el redoble de las pesquisas de la noche desvelada en la que quiero resolver las dudas que merman mi confianza. Siempre que se resuelven las incógnitas del corazón es para ver amanecer el día y tras él retomar la noche como en un reto, la noche escanciándole brillos vidriosos y fluidos.


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