jueves, 14 de marzo de 2013

Igual de bien


Y de mañana pasamos a hoy. Hoy me he sentado delante del ordenador a las once de la mañana, y casi catorce horas después sigo aquí. De mañana ayer pensaba que iba a estar más descansada (lo estoy), más despierta, más alerta (y lo he estado), más animada y que trabajaría mejor. Y me sirve hacer este recorrido por esas ideas, porque además me doy cuenta de que en parte el día de hoy ha tenido bastantes sorpresas: he trabajado bien y he solucionado, y tal vez pensé que iba a tener más escollos y resistencias para llevar mis planes a cabo. 

Sigue habiendo una serie de cosas que no terminan de encajar, pero es que no es posible si me paso catorce horas dándole la vuelta de rizo a cuestiones concretas. Es un poco más difícil así. Por eso, ya que hablamos de mañana, voy a dedicarle tiempo a cada cosa por separado, e intentaré no dejarme secuestrar por la fiebre de solucionar todo. Aunque pienso que realmente tenía unas cuantas cosas pendientes, y sin darme cuenta me han llevado todo el tiempo. 

Sigo muy cansada mentalmente, pero creo que todas las cosas que continuamos haciendo por mi padre y mi hermano están empezando a saturarme. Tanto mi hermana como mi madre nos sentimos así, y tímidamente nos atrevemos a decírnoslo la una a las otras. La gripe de enero y febrero me ha dejado baldada física y anímicamente, y aunque avanzo y trabajo el cuerpo y la mente tienden a recuperarse más lentamente, no es extraño que sea así. No sé qué esperamos de nuestro cuerpo, a veces vamos por la vida con convencimientos erróneos. El tiempo va mucho más despacio de lo que creemos, algunas cosas tienen un ritmo inalterable, y lo mejor es ser como una fruta o una verdura que sigue el de su crecimiento, el de las estaciones. 

Y yo hace mucho tiempo que he decidido vivir lento, pero de forma muy activa a la vez, intentando hacer aquellas cosas que quiero. No me preocupa ya la falta de tiempo. Mis objetivos son pocos pero muy importantes. Puedo pasar catorce horas seguidas haciendo una única cosa porque vale la pena. 

Durante el día de hoy ha habido varios elementos de fantasía, en los cuales me ha sorprendido aprender nuevas cosas, hacer otras mejor que ayer, y cuando eso sucede estoy por las nubes. Se ha puesto de manifiesto también el que algunas rutinas, algunas cosas que llevo a cabo con facilidad, a fuerza de hacerlas me han vuelto una experta en ellas. Y no estoy hablando de ser experta en una habilidad concreta. Simplemente que me expreso mejor creativamente, con más agilidad, con más naturalidad, sin darme casi cuenta de que puedo hablar conmigo misma de forma muy fluida. 

Hay veces que no sé muy bien cómo voy a solucionar el devenir de una idea, un concepto, cómo se producirá el emparejado entre la expresión y la intención, pero de alguna manera termino por arreglármelas. Todo esto es resultado de la fe en el proyecto, y el trabajo continuo pero sin presión excesiva. Es la esperanza puesta tranquilamente en el hecho de que al final no sé hacer otra cosa igual de bien. 

2 Comments:

nieves said...

Solw life, darling.
Un abrazo
Nieves

Ssplash said...

:) ¡Claro! Besoss