domingo, 17 de marzo de 2013

Pillow talk


Mi cabeza tiene frío, y mi estómago está forrado por dentro con piel de rana. Tengo esa sensación de sueño que precede a una noche repleta de pesadillas. Me gustaría saber por qué mi noche llora; lleva así un tiempo. Es una noche miedosa y resbaladiza. Y la agitación, los malos sueños dejan un residuo arenoso colgado de mi frente con una pinza por la mañana. 

Es difícil saber por qué los pájaros lloran o la lluvia se escarcha o los charcos se hunden. Y estas noches de miedos irreconocibles son como los llantos de los sauces: se arrastran, se alargan, el viento las mece frotándolas contra el suelo. Son el presagio, el dolor de las cosas rotas. La tristeza es como una muñeca rota, el vestigio de que alguien jugó una vez. 

0 Comments: