Mi mente es la autopista por la que pasan cientos de emociones y pensamientos diarios en fila, en tromba, en celo.
Hoy podría escribir todo el día si no fuera por el tremendo cansancio que me asfixia. Esta ruleta rusa de horas desplazadas y sueño diurno confunde completamente mis anhelos y los convierte en muelas para el trigo. Quiero perdonarme la osadía de acometerme y desarreglarme de esta manera, sabiendo perfectamente que no puedo compensar durante la noche el tiempo que me falta por el día. La luna me seduce e inspira mi ritmo de trabajo, pero es traicionera y celosa, y si te atrapa una noche entera te quiere suya hasta volver contigo, manteniéndote prisionera durante un día miserable en el que apenas disfrutas de los placeres de la vida. Te encadena a su hechizo, y tú ansías volver a verla y deslumbrarte con su belleza vanidosa.
Aún así, hay algo de romántico en irme a la cama cuando la luz de la mañana comienza a nacer con esa delicadeza, esa suavidad que me mece como una nana.


2 Comments:
Déjate llevar...es mejor.
Saludos
Nieves
Gracias, Nieves.
Besoss
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