Estoy intentando rescatar mis frases con el gancho de una percha, como cuando estás buscando algo y la utilizas de herramienta. Parezco un felino enmarañado, enrabietado y busco despejar los obstáculos, la falta de cooperación que me impide expresarme mejor. Este felino ha dejado de dar vueltas buscando a una presa, ahora me dedico a observarme a mí misma para dar caza al fundamento principal de mi frustración.
Hay veces que te dejas impresionar, que todo cae suavemente en tu regazo como si fuera un colchón ideal, y otras estás recubierta en un material que lo hace rebotar todo. Es difícil escribir cuando tienes que escribir algo que se mantenga derecho por sí solo, que no se desplome por los cuatro costados, una frase que tenga sentido como narración, por breve que sea.
Tienes muy claro los temas que estás evitando porque ya los has tratado y además te aburren, porque son esas cosas que de vez en cuando te aburren de ti misma y ni siquiera te las quieres contar a ti.
No quieres contar el paisaje desde tu ventana, lo que sucede a tu alrededor ni lo que te gustaría que pasara mañana. En el fondo es una forma de estar enfadada con el mismísimo día de hoy.
Hay días que estás buscándole, parece, tres pies al gato.


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