miércoles, 24 de julio de 2013

Ruidos acondicionados


Este ruido es inevitable porque no es en absoluto narrativo, ni pertenece a objetos que circulan surcando el viento o cambian de forma, no es transeúnte ni pasajero, ni es de ida y vuelta. Es simplemente una odiosa turba de sonido, una grosería entre cuatro tornillos, un aspa afilada que arremolina las ilusiones para cortarles el dorso.

No es un sonido que llena, es un sonido que revienta; no es un ritmo que puedas seguir, sino un freno a la armonía. Hay ruidos que más valdría la pena destruir.

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