Redenciones
Tengo una valija embalada de sueños sin cumplir. Una lista escrita con letra escarchada y tinta deshecha, un volcán que ha desaparecido sin dejar rastro, sin estela de cenizas, sin embargos en el alma ni pétalos iridescentes colgando del aire. Sueño con cosas simples que pueda encontrar en una arcón olvidado, en el umbral de un pasillo, o unas mentiras sin dueña. Quiero una bebida de líquido enfrascado en hielo, de fruta transportada en bandejas de mimbre en flor, y raudos deseos de libertad. Son las promesas del alma que viven para siempre, que me recuerdan las tonalidades de un pasado dichoso que lucha por volver.
Me encuentro en una habitación cuajada con las hileras de luces entre los tablones de la persiana. Muy pronto rendirá el sol sus últimos y vibrantes reflejos, es la hora bruja del tocador de una madre, del amor florecido, de las sábanas incendiadas. En breve me entregaré al principio de las cosas importantes que comienzan con un paso al frente de un camino.
Tengo una valija embalada de sueños sin cumplir. Una lista escrita con letra escarchada y tinta deshecha, un volcán que ha desaparecido sin dejar rastro, sin estela de cenizas, sin embargos en el alma ni pétalos iridescentes colgando del aire. Sueño con cosas simples que pueda encontrar en una arcón olvidado, en el umbral de un pasillo, o unas mentiras sin dueña. Quiero una bebida de líquido enfrascado en hielo, de fruta transportada en bandejas de mimbre en flor, y raudos deseos de libertad. Son las promesas del alma que viven para siempre, que me recuerdan las tonalidades de un pasado dichoso que lucha por volver.
Me encuentro en una habitación cuajada con las hileras de luces entre los tablones de la persiana. Muy pronto rendirá el sol sus últimos y vibrantes reflejos, es la hora bruja del tocador de una madre, del amor florecido, de las sábanas incendiadas. En breve me entregaré al principio de las cosas importantes que comienzan con un paso al frente de un camino.

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