viernes, 27 de septiembre de 2013

Paisajes

En Londres, al caminar hacia mi casa, el sonido acaparador del viaje por la ciudad comenzaba a disiparse a medida que entraba en mi calle. Era una transición a mi espacio interior, a los espacios íntimos, a los recuerdos de esos mismos pasos el día anterior, o el año anterior. El aire se llenaba del dulce olor a hierba del parque cercano, y podías oír las risas infantiles a lo lejos. Son paisajes que acallan los brotes de zarzas y escamas del alma.

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