domingo, 27 de octubre de 2013

Mañana

Esta noche es silenciosa, y estoy cansada. Aún así quiero escribir algo, porque, como siempre, no me quiero quedar con la sensación de que no me atrevo a escribir si no tengo algo fantástico que decir o alguna manera deliciosa e ideal de decirlo. Esto que acabo de escribir me ha hecho reír. Creo que se trata de una de esas ironías mías personales. Pero sí es cierto que a veces simplemente quiero escuchar el teclear del ordenador y ver mis dedos volcándose sobre él con naturalidad y precisión, porque ése es un sonido que me gusta y que siempre echo de menos.

Desde hace algo de tiempo, y no me canso de decírmelo a mí misma y de escribirlo aquí, me siento con la necesidad de escribir más tiempo, y en vez de eso me dedico a leer. Creo que tengo que convertirme en esa escritora que dedica un número de horas decente a escribir diariamente, y ahora recuerdo que ha habido muchas ocasiones y muchos días en los que la mayoría de las horas del día me las he pasado escribiendo. La escritura es el bosque de papel en el que me adentro y me siento cómoda. A veces no sé si es bueno o no el forzarme a escribir, el pensar que debería estar más tiempo, pero algo me dice que tengo que leer lo que estoy leyendo porque ello me va a hacer ver las posibilidades futuras que tengo de escribir como debiera hacerlo. Si sigo leyendo a V. Woolf y a las escritoras clásicas y a esos hombres que tenían la decencia de expresarlo todo y de darlo todo por expresarlo todo, podré encontrar más rápido los límites de mi escritura y sobrepasarlos. Noto que lo que estoy leyendo últimamente va a hacerlos tambalearse muy pronto y dar salida a un nuevo camino de expresión. Todas las semanas creo un ritmo nuevo, un tema nuevo, una veta nueva en mi trabajo, pero ahora la lectura se está convirtiendo en una fuerza dinámica que me está permitiendo encontrar más señas de identidad, más posibilidades, revelaciones, introspecciones.

Últimamente tengo que trabajar duro para entenderme, pero creo que es porque intento ser sincera, honesta conmigo misma, revelar mi potencial, y yo me presiono a mí misma. Por eso tengo que entender que lo mismo que si fuera atleta entrenaría todos los días y parte de ese tiempo sería calentamiento para sentir las piernas, lo que tengo que hacer es escribir, simplemente, para reforzar el instinto. También me estoy traicionando y no estoy escribiendo tanto por las mañanas. La mañana se llena haciendo todo tipo de cosas, y es verdad que a veces no puedo evitarlo, pero otras veces sí debería forzar la situación para dejar lo que haya que dejar para luego y permitir que mis primeros pensamientos y savia de origen se plasmen en mi escritura. Es cierto que ahora no me levanto y estoy sola, y esto me hace difícil el concentrarme y encontrarme, asirme a la identidad que construyo para mí cada día.

Estoy orgullosa del trabajo que pongo en mi escritura, y no me dedico a machacarme la moral pensando en que debería hacer las cosas mejor, pero a veces no sabes si deberías apretar o aflojar el ritmo para finalmente conseguir lo mismo, lo que quieres conseguir.

Hoy estaba pensando que no me extraña que la gente quiera estar enamorada, menudo chute de endorfinas y de inspiración gratis. No quiero ser cínica, pero no quiero ser de esas personas que necesitan estar enamoradas para poder trabajar; aunque creo que no lo soy. Pero tampoco me gustaría pensar que trabajaría mejor de estarlo, porque eso no deja de crear una necesidad.

A veces me sorprende lo prosaica que puedo llegar a ser, la forma en que puedo escribir algo sin el menor estilo ni atractivo, pero el mero hecho de publicar lo que pienso es una manera de darme a mí misma respeto. Porque lo que escribo en mi blog no dejan de ser retales, trozos de mí que alumbro a mi mundo exterior, que me permiten verme al verlos a ellos, y esto que me estoy diciendo es exactamente lo mismo.

Ahora voy a dormir y espero que mañana se haya introducido en mi sueño y en mi futuro un humo fino e inteligente que dote a mi día de mayor sentido, que me organice las ideas, las expectativas de mí misma, que me sitúe mejor en el panorama. Esto es lo que quiero. Creo que tal vez hoy haya llegado al final de un pequeño ciclo, y tengo la impresión de que mañana empieza otro. Pero claro, sólo podré describirlo cuando me ponga a escribir por la mañana.

0 Comments: