Ella giró sobre sus pasos porque una sensación prendida a su intuición le hizo saber repentinamente que tenía que emprender la vuelta, ya que sin duda, aunque ahora fuera casi imperceptible el pensamiento, algún día volvería. Por eso comenzó de nuevo el largo viaje, pero esta vez sabía a lo que tendría que oponerse, el precio del pasaje, el sacrificio a invertir.
Para poder afrontar todo esto primero necesitaba recobrar el atuendo contra el frío gélido y penetrante que les asaltaría en aquel lugar lejano e inabarcable. Necesitaría reunir fuerzas, dinero, y recordar el idioma aromatizado que iba a permitirle comunicarse.
Pero cada cosa a su tiempo; no podía precipitarse, lo sabía bien. Era aquel viaje que haces una vez en la vida, y que esta vez irremediablemente, iba a repetirse.
Para poder afrontar todo esto primero necesitaba recobrar el atuendo contra el frío gélido y penetrante que les asaltaría en aquel lugar lejano e inabarcable. Necesitaría reunir fuerzas, dinero, y recordar el idioma aromatizado que iba a permitirle comunicarse.
Pero cada cosa a su tiempo; no podía precipitarse, lo sabía bien. Era aquel viaje que haces una vez en la vida, y que esta vez irremediablemente, iba a repetirse.

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