jueves, 5 de diciembre de 2013

Enfermedades

He venido a casa de mi madre para escapar del chirrido insoportable y fantasmagórico del paso del tiempo. Aquí estoy justificada para dejar las horas en blanco, flotando sin remisión. No tengo la obligación de juzgar mi casa, mi comportamiento, puedo quedarme en posición fetal y descansar, puedo estructurar mi día en mañana, tarde y noche sin sentirme culpable. Me he dado cuenta de que estoy siendo muy dura conmigo misma. Hace tan sólo unos meses que se quebró nuestra familia y que yo recojo los trozos de algo e intento componerlos de nuevo.

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