sábado, 21 de junio de 2014

Domingo

A veces me invade una sensación de pérdida profunda, y no puedo enumerar de forma equilibrada los sentimientos que evoca. Creo que se trata de presenciar el tren de las ocasiones perdidas desfilando delante de mí ahora que soy capaz de comprender tantas cosas. Ha habido veces que he deseado la pérdida como sistema, una manera de agitar el subconsciente, de mover el cuerpo, de aprehender nuevos registros, la manera de recorrer ese itinerario que te legitimiza y que te permite ser quien eres, de la misma manera que otra persona hace ver en ti esas cualidades y posibilidades que tienes.


Ya no quiero hacer recuento de lo difícil que me resulta encomendarme a mis propios planes, tan sólo quiero realizarlos. Ese constante preguntarme por qué no puedo tomar las riendas de mi destino por completo sin que mis acciones me traicionen está probado que es estéril, así no se lleva a cabo la consecución de tus objetivos. 

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