A veces me invade una sensación de pérdida profunda, y no
puedo enumerar de forma equilibrada los sentimientos que evoca. Creo que se
trata de presenciar el tren de las ocasiones perdidas desfilando delante de mí
ahora que soy capaz de comprender tantas cosas. Ha habido veces que he deseado
la pérdida como sistema, una manera de agitar el subconsciente, de mover el
cuerpo, de aprehender nuevos registros, la manera de recorrer ese itinerario
que te legitimiza y que te permite ser quien eres, de la misma manera que otra
persona hace ver en ti esas cualidades y posibilidades que tienes.
Ya no quiero hacer recuento de lo difícil que me resulta
encomendarme a mis propios planes, tan sólo quiero realizarlos. Ese constante
preguntarme por qué no puedo tomar las riendas de mi destino por completo sin
que mis acciones me traicionen está probado que es estéril, así no se lleva a
cabo la consecución de tus objetivos.

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