domingo, 17 de agosto de 2014

Cada vez

Dice mi madre: "Cada vez que subo la rampa del aparcamiento veo a tu padre arriba, sonriente, burlándose de mí porque tras haberse echado a correr ha llegado antes que yo ." 

Yo me eché a llorar. Últimamente me estoy acordando mucho de mi padre, y le estoy echando en falta. No es mi padre, el verdadero, tal vez, aquél con quien yo hubiera podido hablar o conversar, porque esa persona sólo existió unas cuantas veces, y yo tampoco era quien soy ahora. Es el padre que nunca tuvimos. Uno que hubiera estado fuera de su ámbito cerrado, abierto a querer a su familia, a comunicarse. Aquél que al subir la rampa hubiese vuelto abajo para animarte a correr y salir a flote. 

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