domingo, 10 de junio de 2018

Luego está la literatura



Al final me encuentro con que tengo que retomar la escritura. Me veo envuelta en este magma de palabras sin escribir, y tengo que darles salida sin que vea referencias claras de los aspectos de mi vida y mi subconsciente que debo esclarecer. 

No sé si me afecta reencontrarme con mi soledad, que siendo sonora no es gran problema, o si se trata de socavar los ecos de un vacío entérico, fisiológico y contumaz. He intentado muchas cosas que no han dado resultado, y es normal: las heridas del alma no se solucionan, no dan la cara con resultados ni técnicas. Se trata sólamente de ser, de arrimarse, de estar presente. Luego todo lo demás le va siguiendo la corriente. 

No sé si me he dejado de lado o si me he arrepentido de ser yo misma. De igual modo, nunca lo sabré. Tampoco confío en empezar algo ni en continuarlo, sino de no haberlo dejado nunca. Tal vez transija y permita que mi voz se pertreche y manifieste en su versión de carrera solitaria de fondo. Sí, la palabra es permitir. 

Luego está la literatura, a la que estoy fallándole. Me falta el lado social que me reafirme mientras luego consigo ser lo que soy en la página. No sé qué vendrá primero, la gallina ...

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