martes, 5 de febrero de 2019

Nocturno


He estado escribiendo todos los días, aunque no se refleje aquí. No sé si voy a poder organizarme bien para pasar el material mañana, pero voy a intentar hacerlo, tal vez solo escribiré lo principal, no lo sé. 

Cuando pienso en el espacio de hoy, no tengo muchos momentos de claridad, pero sí algunos. Me he dado cuenta por lo menos de que tenemos cierta transparencia, que podemos aportar nuestra presencia para las certezas de otras personas. Como cuando Marina me pidió que hiciéramos la foto y yo no quería, y al final la hicimos, y yo vi mis objeciones derretirse y hacerse a un lado para resurgir otro tipo de querer que no era el mío, pero que era más poderoso todavía. 

Supongo que todos los días pueden darnos este tipo de información. Ahora, por ejemplo, me duele el estómago desde hace unas horas. Y siento el espacio ocupado por lo incómoda que me siento. Supongo que esa es una forma de notar el espacio lleno, a pesar de que el que parece importarme más es el que se hace a un lado y me libera, me deja algo perpleja, me hace sentir cierta calidez. Es verdad que es una amor a la vida, no a nadie en particular. Es extraño pensar que ese amor puede ser mejor, aunque no debería decirse eso, sino simplemente que es más fácil sentir, que las emociones dejan de ser pesadas y tiránicas. 

El domingo vi varias películas, y hoy he trabajado mucho con el ordenador. Veo cómo mi rendimiento, mi capacidad de estar sola con mis pensamientos se reduce en la misma cantidad que aumenta mi dependencia de estímulos externos. No sé como funciona el mecanismo, pero me imagino que tiene algo que ver con que se reduce la capacidad de atención cuando se consume con la anticipación constante, con el alimento externo, con la avidez. 

Ahora mismo, simplemente por haber escrito estas frases, ya me siento mejor. Confío más en mi propio criterio, experimento la vida que me trae aquí cada segundo. Ya no siento que sea tan raro el no leer la prensa, simplemente me he quitado de encima una sensación negativa. Pero sí quiero seguir experimentando mi propio espacio. 

Con respecto a otras personas, el silencio todavía no lo domino. No he desarrollado la expresión adecuada, la reacción adecuada. El silencio no es solamente dejar de hablar o permitir que el turno lo tenga otra persona. El silencio debe ser una invitación para que se desarrolle la expresión de lo que tenga que mostrarse. En mi caso, mis opiniones en el fondo no son para compartir en una gran mayoría de veces. Por eso puedo permanecer con ellas en mente sin tener que mostrarlas. Veo que muchas veces sólo lo hago para conseguir una reacción de la gente, algo que me tranquilice, que me muestre su apreciación, pero al mismo tiempo me intranquiliza exponerme así. Quiero ser simplemente consciente de esta vulnerabilidad y ver si realmente me interesa tener ese tipo de reacciones. 


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