Me queda un mes y medio para leer los libros que me interesan. Si me organizo bien, podría leer filosofía y atención plena por la mañana, y pedagogía e historia por la tarde. Creo que es un buen plan. Y al mismo tiempo estudiar. Sería bastante especial poder hacerlo.
Creo también que debería comenzar a poner en mis propias palabras (cuando se asienten) las ideas que tengo sobre la atención plena, porque ahora mismo cada vez que intento hablar de ello, las palabras no surgen y los conceptos se quedan retenidos por lazos invisibles. Tal vez haya simplemente que esperar. Por lo menos ya me he refrenado y no doy consejos a nadie, y debo seguir así, incluso superar los impulsos de hacerlo. Me digo a mí misma que estoy cultivando el silencio, pero no hago más que cascar. ¿Cómo se entiende eso? El silencio está activado, pero desde luego que la perorata fluye como nunca. Tal vez haya que practicar el silencio interior y el exterior. Todavía no estoy acostumbrada a la reflexión y la recepción. ¿Será una transición? Ver, lo que se dice ver, sí que veo.
Sólo decir con respecto a mi día, que ha sido un poco desastre en un sentido, porque no me ha resultado fácil llegar a la gente con mis historias. Aunque nunca sabremos lo que realmente impacta y lo que no. Y tal vez, el darme cuenta es prueba de cierta lucidez, no sé. Creo que sí, pero no estoy segura. Sigo muy creativa, pero espero que ahora no se deje adelantar por el cansancio, especialmente si me acuesto a estas horas.


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