martes, 24 de diciembre de 2019

Sin darme cuenta

Estoy en una época de reconectar con amistades antiguas y al mismo tiempo alejarme un poco de mí, al mismo tiempo que me observo íntimamente. Paso demasiado tiempo en casa de mi madre porque estoy cansada, pero ella también me cansa. Hoy ha tenido un día de Iván el Terrible, y no ha sido nada fácil. Es más, me ha agotado tanto que he pasado varias horas durmiendo sólo para calmar mi sistema nervioso. Bueno. 

He decidido escribir porque casi se me estaba olvidando. Mañana es Nochebuena, y si tuviera fuera, iría a casa a cambiarme, pero me parece que tal vez pase por ahí por la tarde, si mi madre no se pone histérica, y recoja algo de ropa. Luego pasaré el día 25 con la family e iremos a la exposición de Tutankamon. El jueves por la mañana atenderé a Vodafone, pero luego la idea es ya irme a casa para empezar a hacer mis cosas. Sigo con el ordenador aquí montándolo, pero no me voy a quedar todas las Navidades aquí para nada. De hecho, el viernes tengo cita con A. y luego cena con toda la gente del instituto, que va a ser muy bonito. 

Ahora que ya he contado lo que voy a hacer viene la parte en la que pueda reflexionar sobre lo que estoy sintiendo, y esa es una parte que tengo en cuenta pero con cuya narrativa no estoy tan conectada como otras veces. Por eso me cuesta más escribir sobre ella. De hecho, mañana quiero estar a mis cosas durante el día para que la noche no sea demasiado intensa. Me dormiré una buena siesta y emprenderemos el viaje para allá a eso de las 6PM, supongo. Queremos que los peques tengan un buen día, y con los juguetitos que llevamos y demás, creo que lo tendrán. Me voy a centrar en E. para que se sienta segura de sí misma, pero también en L. No sé qué me voy a poner. Miraré a coger la camisa blanca, tal vez, ya que voy a ponerme los pantalones. Me llevaré las zapatillas negras para no ir con pantunflas pero tampoco hacer mucho ruido con las suelas. 

Mañana por la mañana voy a intentar leer un poco mis cosas para poder escribir. Tengo el cuerpo un poco revuelto por la Cymbalta, pero subir la dosis ha sido positivo, aunque me tengo que ir acostumbrando. No sé si me ha vuelto más irascible, pero por lo menos no noto tanto el bajón. Ayer tuve el estómago hecho polvo, polvo, y sí que creo que tengo la cara un poco hinchada. 

Sigue siendo extraño no saber nada de I., pero ella sabrá lo que hace. Todo este rollo de la purificación por el silencio y la falta de comunicación ... Supongo que es lo que ella considera importante en su vida en este momento. Pero creo que mi vida sin ella es mejor, aunque tengo que reconstruirme. Por eso es tan importante mi espacio, porque con mi madre me dejo llevar demasiado por las obligaciones, las percepciones y la vida en común, y tengo que establecer mis propios códigos para poder pensar en el futuro. Al perderme, al no estar en mí se produce un vacío que se llena de nerviosismo sin darme cuenta. 



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