viernes, 10 de enero de 2020

La mente que lee


Buf, hoy he trabajado mucho. Y quiero honrar las intuiciones que he tenido por la mañana, que han dado lugar al convencimiento de que puedo conseguir hacer las cosas que quiero, sólo he de trabajar concienzudamente y sin estrés. Hoy ha sido un poco una explosión de información, pero creo que tenía ganas de encontrar cosas nuevas. He visto organizaciones que trabajan de la manera que a mí me gusta, y creo que podré contactar con ellas más pronto o más tarde. Por ahora voy a trabajar en las actividades de mayo, homologar mi título y hacer mi trabajo artístico. 

Y en ello está que pase más tiempo leyendo en un entorno favorable, y que me centre en mi trabajo. Este fin de semana voy a hacerlo, voy a leer. Pero también voy a estar un rato esta noche después de ver una peli con mi madre. 

He estado pensando en los pros y los contras de trabajar de profesora en un centro público. Tiene su atractivo, pero no es lo que quiero hacer. No quiero tener nada que ver con exámenes, calificaciones ni programación. Así que he de labrarme un futuro a base de hacer proyectos artísticos en educación. Y siempre tengo las extraescolares. A propósito, tengo que quedar con A.

Al final he pensado que es mucho más coherente intentar lo que he hecho en otras ocasiones y tratar de expresarme. El miércoles con A. hablamos sobre el problema que tengo con las reglas. No sé si son las reglas o las cosas que no tienen mucho sentido. A veces pienso que las reglas no forman parte de la estructura orgánica de las cosas. 

De todas formas, hoy me he sentido un poco saturada con toda la información que he ido explorando, y sé que lo que necesito es madurarlo. 

Y finalmente me he puesto hoy a leer. Es difícil decir dónde va la mente que lee, pero en mi caso es un sitio central en mi bienestar. 


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