martes, 7 de abril de 2020

Ese sabor dulce

Qué diferencia. Hace un rato me senté aquí y tenía sueño, lo que para mí a menudo equivale a malestar, y come come. Y ahora me he tomado un café y me encuentro despierta y capaz de escribir. Tengo que acordarme para la próxima. Me gustaría poder escribir todo el día y el resto del tiempo encontrar una actividad que me tranquilice, y leer las noticias no va a ser. 

Estaba intentando investigar las cosas que me gustan, porque normalmente me fijo en lo que me molesta y lo investigo, pero tal vez debería cambiar el registro y pensar en lo que me gusta, lo que me atrae, y por qué es. He visto que eso me ayuda a rememorar en mi mente un sabor dulce, una sensación entrañable que me envuelve y que, cuando es prevalente, me permite situarme en ese sitio especial, ese centro en el que puedo dar lo mejor de mí. Antes de la pandemia estuve situada ahí mucho más, y cuando ha pasado todo esto, mi bienestar se ha difuminado. 

Intentaré profundizar en él. Es un sitio libre de miedos, un sitio de escucha, sin conceptos a explicar, sin justificación. Es un estado de ánimo también, un lugar que a veces se puede evocar de forma permanente, un espacio donde tú cuentas. Es expresión y vivencia a la vez. Es lo opuesto al rechazo y al ruido. Es un lugar de la mente, es cierto, pero también es un lugar común, un lugar de unidad, una intuición; a veces, un destino. Es dinamismo, porque me mueve a la acción, y me incita a compartir. Si no estoy ahí, me muevo y me comunico de forma automática, sin ganas y cargando con un peso sobre mis espaldas. 

Está relacionado con la identidad, en mi caso. Como cuando vi las imágenes de la madre de Bunmi, o hablé con Angela sobre algo tan simple como mis cejas. 

Estoy frustrada y me siento poco hábil en esta situación. Debo acordarme de que tengo que seguir luchando por volver a mi estado de equilibrio, y eso se consigue haciendo las cosas que más me gusta hacer. Me he puesto a ver vídeos de los monitos bonobo porque el otro día lo hice y me dio mucha ternura, pero tras verlos me he sentido muy tonta, me gustaría indagar el por qué. Si no puedo tener un diálogo conmigo misma, ¿con quién iba a tenerlo? Tengo que tener claro esto. Me he sentido un poco ridícula intentando ver vídeos de monitos cuando yo no me encuentro bien. Los monitos están bien donde están, mientras yo me siento mal aquí. O sea, que he sentido rabia. Impotencia por no poder hacer lo que quiero, que es sentirme bien. Es normal sentir impotencia en estos momentos, no debería sentirme culpable por ello. Pero me da rabia que tras haber estado un poco mejor de repente me encuentro otra vez buscando qué hacer conmigo misma para sentirme bien. Sólo me siento bien cuando me permito dormir, que es el único momento del día en el que no me estoy machacando con cuestiones sobre mi existencia. 

Llenar mi blog con estos comentarios me bloquea un poco, y es que soy muy exigente. Qué difícil acordarme de lo importante que es pensar en las cosas que me hacen sentir bien. 

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