Me he despertado con un poco de ansiedad heredada de ayer, y me he dado cuenta de que a veces construyo mi estado de ánimo estableciendo paralelismos y relaciones cruzadas entre cómo me encuentro en ese preciso instante y cómo voy a seguir el resto del tiempo. Y llego a la conclusión en décimas de segundo de que soy un desastre y que no voy a poder hacer bien las cosas que tengo pendientes, que no voy a tener energía, que se van a dejan sin hacer, etc. Es bastante increíble que sea así, porque lo hago sin darme cuenta y en una fracción de tiempo que pasa sin percatarme.
Y el antídoto es seguir de forma orgánica el ritmo del cuerpo, dejándole asomarse a la ventana de la vida, de la acción, haciendo pequeñas cosas, midiendo sus fuerzas, sabiendo que estoy de su lado.
Con el proyecto simplemente tengo que otorgarle el tiempo que requiere a sus diversos pasos. Y centrarme un poquito.
Ahora voy a ver un pequeño vídeo de la conferencia de cine latinoamericano de ayer, voy a terminar de ver el vídeo de la Sexta Noche, porque me interesa. En algún momento creo que montaré el lapicero, y voy a tomarme el día con tranquilidad, porque ayer estuve muy estresada. Y esta noche miraré a ver cómo va la cosa.


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