Hace unos minutos me he dicho que tengo que ponerme a leer y a hacer las cosas de forma diferente, y eso no deja de ser pensamiento mágico, porque estoy diciéndome a mí misma que las cosas van a cambiar y que voy a poder poner en marcha planes para mejorar, y eso es una vez la forma de presionarme a mí misma con una realidad que ahora no existe.
Si tuviera que forzarme a ver las cosas con claridad, que es lo que quiero, no me veo capaz de ponerme a leer como hacía antes. Tampoco veo cómo puedo dedicarme a fondo al proyecto de La Orácula. No veo ninguna de las dos realidades. Creo que sí que puedo proponerme el quedarme aquí un rato cada día leyendo y escribiendo, y viendo dónde me va a llevar esta actividad.
No quiero plantearme que simplemente estoy esperando, porque esperar me desespera bastante. Quiero actividad. Y poner una palabra detrás de otra tiene sentido. Es un logro, una realidad y una actividad que me fortalece. Esta mañana me estaba diciendo que necesitaba escribir y explicarme a mí misma cómo me sentía.
Digamos que no estoy hundida del todo, por lo menos. Me siento desconectada de mi cuerpo en parte, como si sólamente lo estuviera moviendo de habitación en habitación. Mañana cuando me duche me sentiré más coordinada, también por el hecho de salir a la calle. Me da un poco de vergüenza hablar de esto y tener que explicarlo. Siento incluso un poco de alegría, a pesar de que hacer las cosas cotidianas me siguen causando ansiedad.
Ahora voy a hablar con Alberto, y me imagino nuestra conversación. A veces pienso que debería dejar la terapia con él. Me centro en explicarle cómo me siento cuando él me pregunta, y no sé si últimamente estoy profundizando mucho. Es como si él supiera las cosas que me alteran, me las recuerda y en eso quedamos. No sé si estamos en un punto un poco estancado. Tal vez todas las relaciones crean una dinámica y al final, si quieres cambiarla, tienes que poner toda la carne en el asador. No me siento preparada para decirle nada ahora.
Hoy he pensando algo, y luego le he dado la espalda completamente. He pensando que tenía que volver a leer, y no dejarle espacio al pensamiento mágico, y al final he visto que decirme a mí misma que iba a volver a leer era utilizar el pensamiento mágico.

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