Las dos últimas noches he tenido sueños muy bonitos en los que me sentía muy cómoda y muy en armonía conmigo misma. Y en el día a día he seguido intentando aplicar comprensión y apertura a las personas a mi alrededor, examinando las sensaciones de rechazo a ciertas situaciones que en ocasiones se daban. Me pregunto sobre todo qué sería el sentirme anclada a una sensación global de aceptación, y encauzar las dudas y restricciones que me surgen manteniendo la base fuerte y acogedora.
La intención que quiero asumir es la de pensar qué pasaría segundo a segundo si pudiera enfrentarme a las restricciones de la maraña depresiva creando una serie de acciones que fueran por libre y que no se dejaran controlar por las aprensiones que dicta la mente. Todavía no me siento suficientemente fuerte para llevar a cabo grandes acciones que saboteen la mente saboteadora (que ha desencadenado esta serie de síntomas para protegerme). Pero quiero hacerlo muy poquito a poco. Quiero hacer pequeñas cosas que pueda tolerar y jugar al juego de la dopamina.
Por un lado tengo en mente una catálogo de cómo debería ser mi mundo si hiciera las cosas que tengo que hacer, las cosas normales como limpiar, ayudar a mi madre, recoger la habitación, tener a los gatitos controlados por la veterinaria (escribir esto me causa mucha ansiedad), y toda una lista de cosas pendientes y que puedo hacer con cierta tranquilidad cuando estoy "bien". Pongo la palabra bien entrecomillada porque no recuerdo estar bien y ser consciente de cómo había surgido el cambio en mí, y de haber seguido trabajando en mí cuando la ola del bienestar y de la normalización me hubiera llevado al otro lado.
Por eso siento que una de las cosas positivas de estar en este estado depresivo es de ser consciente de mis emociones aunque sean exageradas, y el hecho de querer seguir estando pendiente de mis estados emocionales para crecer cada día. Creo que en esto consiste el empoderamiento personal, en luchar para llevar a cabo acciones cada día aunque sea difícil, y tener claro que lo que necesita la mente es la sensación de contención (que las circunstancias no sean inabarcables), y de capacidad (que los objetivos no sean imposibles).
Hasta ahora mi estrategia consistía en esperar a sentirme mejor y hacer las cosas mejor posible tras el cambio de climatología a positivo. Ya no es una opción sostenible porque con ello sólo tengo en cuenta de que se cree un puente entre el miedo y la consecución de objetivos. En una mente como la mía que se encuentra protegida por ciertas reacciones aprendidas, la espera no es la única actitud que puedo llevar a cabo. Tengo alternativas, y voy a utilizar mis capacidades de observación para ir mirando en qué consisten y cómo se dan.

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