jueves, 29 de abril de 2010

Hoy después


Sigo pensando constantemente pero no consigo librar la batalla del instante y recuperar mis pensamientos en texto. Me repito a mí misma en palabras lo que está sucediendo y lo que la mente me aconseja recordar y reflexionar, pero no consigo sentarme en el momento adecuado para escribirlo. No es problema de tiempo, y tal vez tampoco de disposición. No es no querer no trabajar duro ni enfrentarme, es más bien cansancio físico multiplicado.

Me cuesta trabajar respirar para levantar el día, y cuando quiero volver a pausar la mente después de haberla despertado con tanto esfuerzo por las mañanas no puedo parar el ritmo. Por otro lado, tal vez esté oponiendo cierta resistencia a los golpes de argumentos textuales que lanza mi mente, y no me anime a reproducirlos ... No estoy en mi mejor momento intelectual por diversos motivos, aunque sé que necesito creer en mi análisis diario y horario para poder avanzar en el autoconocimiento y resurgir.

Quiero empezar a movilizarme profesionalmente y compaginarlo con el resurgir intelectual y personal. Creo que ambos son necesarios ahora y que están vinculados. He dejado la escritura manual y tal vez estoy perdiendo la conexión idea-actividad. Pero sé que los cambios siempre afectan las rutinas, y en mi caso es difícil volver a crearlas. Es como si volviera a nacer otra vez. Me cuesta cierto trabajo dar legitimidad a las nuevas rutinas, pero es fundamental el ponerlas en marcha. Hay cosas que están en el aire y debo ponerme a la altura de aquello que quiero y que necesito.

Estoy leyendo mucho la prensa, intento y consigo establecer puentes con la presentación de los hechos y el examen que escriben las personas preocupadas por lo que sucede en nuestro pequeño entorno nacional. Disfruto con el hecho de que encuentro algo más que politiqueo y no me alieno tan fácilmente como antes, es más: estoy disfrutando con el despliegue de reflexiones maduradas que estoy leyendo. Me ha costado; llevo mucho tiempo esperando el poder conectar de alguna manera y aprender. Son buenas noticias.

Sigo buscando islotes de paz y de actividad solitaria que tal vez o no pueda compartir más adelante. Mi salud ha recibido varapalos importantes; es una pena que me cueste bastante dinero el mantenerla en pie a un nivel óptimo. Pero también es cierto que gasto mucho dinero en otras actividades que intentan paliar o ignorar que no estoy tomando lo que es bueno para mí, mi cargamento de suplementos notrópicos intelectuales.

Tengo que exigir de nuevo el cambio de psiquiatra y sé que tengo que llegar al final en este proceso, y retar al sistema prepotente y soberbio de salud mental administrativa y clínica en el famoso centro de salud del área 1. No voy a darme por vencida con esos malditos bastardos. No sólo está el poder cívico suplantado por el político (corrupto e insaciable) con la sumisión y permiso pasivo, tácito y silencioso de la sociedad, sino también la libertad personal sobre tu cuerpo y tu mente anda sujeta por el poder clínico de la profesión médica. Son los tentáculos de los círculos de poder corporativos en la sanidad española.

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