jueves, 1 de abril de 2010

Patrullas


Patrullo las vallas defensivas con mi infantería sanguínea para repeler el silencio de la censura. En los márgenes de las franjas desérticas me reparto mi inestable y crónica melancolía. Las prisiones del Atlas hostigan mi combativa naturaleza hasta minar su exilio interior.

Las posturas y posiciones indefendibles aducen valor en sus escaramuzas, pero no me fío: todo esto es planariamente falso e hipócrita. No sé las dimensiones de mis problemas, tan sólo acierto a ver los límites que tengo impuestos y los daños de las colisiones imperfectas contra sus alambradas ardientes. Eso es todo.

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