martes, 29 de junio de 2010

Café vertido


Ínsulas matutinas y el mundo en paralelo, o bifurcado.


El día comienza a almacenarse en mi cerebro como si necesitase un cargador eléctrico de portátil. Tardo en reconocer los sonidos que me son familiares, los olores, los rincones y pliegues. No me ubico en el mundo globalizado ni atisbo el futuro cercano de los próximos 45 minutos.


Me regalo una hora con la que soñar despierta al desvelarme. No quiero contarle a nadie mi mañana, me avergüenzo de mis pensamientos troncales, bastos, faltos de energía, o mejor dicho escondidos de mí misma.

Seguimos en la brecha. Se me ha caído el café (al final he decidido a tomarme uno a pesar de mi estómago revuelto en estos últimos días). Tengo que limpiar los electrodomésticos nuevos que reciben su bautismo de fuego y se rinden ante la suciedad inevitable que tenía que caerles encima más tarde o más temprano. Me enorgullece y tranquiliza saber cuáles son el rastro de los churretes. Me hace sentirme en control de la situación. Me hago otro café, aunque suena a repetitivo e imposible en mi mente.

Espero al pintor que llega tarde (emergencia "hospitalaria", dijo agobiado por la mañana). He tenido que mover todos los muebles para acomodar la pintura de la mancha de agua que otra vez! me dejó la vecina en el techo. No me apetece nada y hoy no tengo energía para nada. Pero lo tomo como un pequeño reto esta mañana. El café reacciona con la el enlace de dopamina con la nortriptilina, acuciando el efecto presor de la feniletilamina. Puestos a decir esto, empollo de nuevo la dinámica de los neurotrasmisores ...

Se me va la batería del portátil. No tengo sillas, se las di a mi madre para pasárselas a mi hermano, y a I.B. le regalé el sillón comodísimo pero demasiado grande para estar en mi cuarto de edición. Ya no tengo tanto dinero para comprarme las sillas buenas ergonómicas. A saber qué me caerá. Pero tengo que pillar algo bueno para mi espalda, si no no podré trabajar bien.

Manuel Serendipity me dice que superar mis retos es tan importante como hacer algo grande en la vida, y en eso me concentro, en pequeños grandes retos.

Pequeños grandes que me traerán la gloria. Como limpiar el café vertido cuando no puedo con mi alma.

2 Comments:

I.B. said...

Amor, déjame recorrerte el camino tan fácil del rastro del café. En mis manos, la bayeta es tan ligera como tomar tus besos frescos. Déjame aligerar el peso de tu cotidiano, déjame alimentarte y lavarte, déjame ungirte y cubrirte con el manto de las heroinas, déjame...tras recorrer ambas la larga travesía del desierto...lo sé.

Ssplash said...

El rastro del café, del ansia eterna en gránulos marrones solubles, es fácil seguirlo. En ti yo me vierto ...