viernes, 25 de junio de 2010

Partes


¡Qué bárbaro! Un mes casi completamente en blanco ... Pero no por falta de escribanías, sino de pocas vergüenzas. ¿Para qué confesar que he sucumbido a la distimia depresiva de nuevo??? Pero he de ser fiel a mi necesidad de apearme y rezumar estas palabras aunque sean las únicas que tengo ahora.


Bici pa' rriba y pa' bajo. Ganas de hablar sin explicar las cosas. Compromisos de pareja. Funcionan. Nuevo médico, energías e ilusiones. Calores, fríos y nuevas entregas de ácidos fólicos tras pagar en dólares sin comisiones, porque me vuelvo (capita) lista y me dedico a especular con el precio del euro en la web con un account de compra de dólares al mejor postor. Compras con el money de la devolución de la declaración de la renta casi concatenadas con el derroche de lo que saqué del curso que di. Visitas incomprendidas a Decathlón cada semana para coparme de accesorios para la bici bici y devolverlo casi todo en el empeño. Mono de bici cuando llueve, del olor de grasa de cadena, del viento. Averías de bicis y noches en blanco leyendo en foros bikeos no recomendadas por Manuel, mi médico psicosomático y nuevo héroe por el tema de respetar los ritmos cardianos. Bici fashion, qué se le va a hacer.

Madrid al vuelo, en zig zag, con peligro. No llamo al quedar por la noche con una amiga, no tengo móvil (again), y todo el mundo se llama mutuamente con lloros y sospechas de shock anafiláctico bajo las ruedas de un coche. 12PM, el buzón de voz del fijo con siete mensajes de "dónde estás".

Recupero móvil y compro varios. Javier en la tienda loco encontrando móvil retro para mí, eBay al rescate también. Vuelta a estar comunicada con el mundo sin freírme los sesos con mi súper Sony Ericsson CMD-J7. Dejó de funcionar cuando los bastardos de Barcelona me robaron la mochila azul bonita en el autobús de camino al aeropuerto en plena hipomanía tras el curso de guión. Sobrepujas en eBay que contraataco con ferocidad.

Panzadas de ver Dos metros bajo tierra y pesadillas. Panzadas de Glee y sueños de Fama.

La casa como un garaje tuneando la bici con mil herramientas. Retorno de la bollo friki. Compra en Decathlón de herramienta mil usos de llaves allen.

Utilización de Google Chrome como navegador determinado a pesar de sus lapsus con flash y entrada de datos en los campos. Me vuelve loca al intentar logarme en mi cuenta de broker y comprar dólare$$. Editando imágenes con Gimp. Tarda en cargar pero me gusta.

O. no me deja usar el Jornada para escribir el blog porque alguien se ha ido y ha dado el chivatazo de que en el fin de semana no damos ni golpe. Cierto. Ahora periódicos y conversaciones insospechadas con la gente. Cansancio por pérdida de peso. Mucho café con sabor a galleta gracias a la nueva leche de soja ecológica, mmmhhh

El café reacciona con Paxtibi y me cambia el estado de ánimo por las mañanas casi de inmediato, de maldita inútil a ilusión por el día a día.

Voces de fútbol por el patio de casa. Paso de la roja, tíos en calzoncillos largos, deporte masculino de millonarios ... 11 horas de partido de tenis en Wimbledon ¡esos son héroes!

Niña bebé de ojos oscuros (para mí) que calla al salivar profusamente en mi hombro. Mono de niña bebé con olor a leche materna. Sobrino maravilloso que me llama de vuelta porque ahora no puede ponerse, que está bailando.

Paxtibi, nuevo anfetamínico con claro efecto, desvaneciéndome con la pérdida de peso y el exceso de energía no secundado por una mente anímica que va despertándose de sus últimas tinieblas. De nuevo sequedad en los ojos, me levanto y pongo gotas, me he comprado nuevas cremas que en el herbolario son €18 y en internet €7 sin gastos de envío.

La vida sin recoger la casa durante más de un mes. Como sobre cosas amontonadas. Reflejo de mi mente. Miedo, rabia. Tras un mes, me levanto y sin pensarlo recojo todo. Mi mente en orden, papeles en sus sitios, DVDs de datos, emails de inbox desde el verano respondidos.

Bici, bici, bici. Visitas y búsquedas de nuevas tiendas en Madrid, mails de madrugada a la tienda de bici para saber qué hacer con avería. Embalaje de bici con el mayor cuidado para enviarla a la clínica de Bilbao. Tío de SEUR a punto de infarto precipitándose con caja por las escaleras pa' bajo. Mosqueo total. Cosas de la vida.


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