
Paisajes semi inventados que te invitan a alejarte de la función. Es el rompecabezas de Durero al que le faltan ciertas piezas porque se vuelven invisibles al tacto, se desvanecen con lo que esperas al momento de quedarte dormida.
El corazón te late deprisa, abrumado por la premura de la lluvia, del aguacero inhumano que se te acerca.Los sonidos se acoplan y los ruidos chirrían. Escuchas un suave tronar lejano y desearías que fueran pasos que llegaran hacia ti, hasta tu corazón invertebrado. Pero las empalizadas son profundas y los fosos acuciantes. "Los han puesto otras personas, no yo ...", musitas para ti misma. "No me han comprendido." Pero no debieras juzgar a otras personas que no se comprenden siguiera a sí mismas. Deberías dejar los juicios suspendidos y "matar la pena". Darle la importancia justa.
Tu corazón invertebrado llora jugo de chumberas, pero no será siempre así. Todo pasará, como todo pasa. Dejarás de ver al rinoceronte embestido por sus piezas invisibles, y al perro negro cancerbero al fondo del callejón cuando dobles la esquina huyendo de él y de su sombra dañina y agorera.
La tinta con la que escribes se vuelve roja.
Te hubiera gustado que te cubrieran la retaguardia. Que te echaran un balón de oxígeno antes de precipitarte a la nada. Que existiera la bella hada de Pinocho de la película italiana, con su traje decimonónico de bordados blancos, y su voz especialmente dulce, con ecos de las voces de tu madre.
Te gustaría que existieran los héroes con músculos de acero y corazón de ángel que te salvaran del secuestro cardíaco.
Te gustaría dejar de pernoctar al filo de las vallas electrificadas, en las norias de tus pesadillas, entre la jauría de animales salvajes.
Pero nadie puede salvarte si el destino ha puesto precio a tu cabeza.
Sabes que pasará, pero cuando sea así no quieres que vuelva a suceder. Sabes que volverá, y te gustaría estar cada vez más preparada, ser fuerte. Lo serás, lo serás. Cada centímetro angustiosamente recorrido, cada segundo dolorosamente sufrido es un recorrido de gigante, la prueba de tu resistencia y fortaleza, la moneda de cambio de tu sabiduría.
Aunque no puedes sonreír se te permite todavía el respirar. Ten paciencia.
Está tranquilo y duermo un rato. No sufro. Soy como un bebé en busca de su propia subsistencia con el sueño reparador de tejidos y memorias. Vivo y dejo vivir.

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