De forma indeterminada me revuelvo a lo Houdini. Pero, por supuesto, no puedo escapar. De nada me sirve enfilar la dulzaina sin cobra. Es como rodear el hoyo de Alicia rascándote la cabeza, acariciándote la barbilla con la mirada hacia el cielo y un ajá pero sin un lo encontré.
Estamos de vuelta al principio, como si no lo supiera. Pero la resistencia elástica no cede, sigue estando ahí. Poco a poco voy desentrañando el acertijo.
¿A que no te atreves? me susurra ...


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