Yo no sabía que era tan difícil volver a refugiarte en tu zona de reposo. Porque cada vez que la abandonas y te aventuras en la jungla y después ves el tigre y huyes, la puerta que finalmente alcanzas en el camino de vuelta chirría más, y es más pesada al empujarla. Esto no puede ser.
Parece una broma pesada, pero la vida a veces es una broma, pero pesada.
No me quiero ni puedo quejar, lo que pasa es que me resbalo con esta aceitosa perplejidad que me inunda a veces.
Dame un minuto para controlar la sala de máquinas.


0 Comments:
Post a Comment